Restauración y consolidación de mosaicos romanos.



Os presentamos en esta entrega nuestro trabajo de estos últimos años: la restauración y consolidación en soporte ligero de mosaicos romanos.

Estos que vais a ver son de una colección privada proveniente de oriente próximo y están datados entre los siglos III al V d.c.








Los mosaicos se presentan engasados, enrollados como una alfombra y envueltos en plástico.






Al desenrollarlos aparecen numerosos problemas: todos presentan arrugas muy marcadas, muchos tienen una gran cantidad de teselas desprendidas y varios tienen restos de mortero adherido a las teselas.












En primer lugar procedemos a retirar todas las teselas desprendidas y deterioradas, a adherir a la gasa las que están a punto de desprenderse, y a clasificar las que puedan sernos útiles por colores .






Posteriormente procedemos a eliminar los restos de mortero y rebajar alguna tesela si es considerablemente más alta que las demás.




Después estiramos el mosaico y le aplicamos peso para quitarle las arrugas.




Una vez alisado el mosaico, procedemos a restaurar las zonas incompletas utilizando las teselas desprendidas y otras provenientes de un pequeño mosaico en muy mal estado que decidimos sacrificar para obtener teselas. 

En los mosaicos circulares, debido a su tamaño (2 m de diámetro) y a la dificultad para acceder a la parte central, se restaura esta zona trabajando en el suelo. Posteriormente se coloca el mosaico en una mesa de trabajo y se reponen todas las teselas desprendidas. Siempre respetando formas y colores originales.









Mosaicos restaurados. Cara interior.










Una vez tenemos el mosaico restaurado, pasamos a preparar su consolidación.

Dado que estos mosaicos tendrán un uso comercial, nos olvidamos de procedimientos reversibles y optamos por consolidarlos utilizando como soporte panel de nido de abeja de aluminio de 15 mm de ancho y resina epoxi de altas prestaciones como adhesivo. Estos materiales logran formar un bloque muy firme y resistente con un mínimo peso.

Comenzamos preparando el molde para verter la resina. Para los mosaicos cuadrados y rectangulares utilizamos eles de aluminio, colocadas de modo que el mosaico (son bastante irregulares) quede lo más escuadrado posible. Para los circulares utilizamos tiras de pvc espumado, adaptando el mosaico a un círculo perfecto del modo en el que quede más centrado.







Posteriormente pasamos a rejuntar el mosaico por su cara interna para impedir la filtración de resina. También se rellenan los margenes entre el mosaico y el molde .




Con el mosaico completamente sellado, pasamos a consolidarlo vertiendo la resina, colocando el panel (previamente rayado para facilitar la adherencia) y aplicando peso para lograr un ensamblaje perfecto.











Una vez consolidado, procedemos a voltear el panel, extraer la gasa y eliminar los restos de cola.








Si hay alguna tesela muy hundida o muy deteriorada se extrae y se repone.




Rebajamos la junta del mosaico para que quede un poco más baja que las teselas.





Para finalizar la restauración, procedemos a limpiar los mosaicos y a abrillantarlos con ceras naturales.





Los mosaicos grandes se colocan en estructuras metálicas que sirven de marco y de soporte para su presentación vertical. En los pequeños, de peso mucho menor, se realizan en el panel unas pequeñas aberturas para poder colgarlos y se colocan eles de aluminio en los laterales. El grosor de los paneles enmarcados es tan solo de 3 cm.









Mosaicos consolidados.









Detalle



























Como os podéis imaginar, a sido un gustazo hacer que estas maravillas puedan volver a mostrarse.




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